EPUB vs PDF: ¿Qué formato de e-book deberías usar?

Tienes un libro que quieres leer en tu Kindle. Alguien te ha enviado un EPUB. El Kindle no quiere abrirlo, o lo abre y se ve muy raro. Así que lo conviertes a PDF, lo cargas, y ahora te pasas el rato pellizcando la pantalla y haciendo zoom sobre una página diminuta, en un dispositivo que se fabricó exactamente para evitarte ese problema.

Esa es la frustración que causan estos dos formatos cuando eliges el equivocado. No son intercambiables, y no fueron diseñados para resolver el mismo problema.

Un formato se adapta, el otro no

Estructuralmente, el EPUB es como un pequeño sitio web metido en un solo archivo: HTML, CSS y algunas imágenes, todo comprimido bajo la extensión .epub. Ábrelo en un lector electrónico (e-reader) de 6 pulgadas y el texto se ajustará automáticamente a la pantalla. Abre ese mismo archivo en una tableta de 13 pulgadas y se volverá a acomodar. Cambia el tamaño de la fuente, y los párrafos se ajustarán solos. No existen los saltos de página fijos porque, sencillamente, no hay páginas fijas.

El PDF funciona exactamente al revés. Cada elemento está bloqueado en unas coordenadas exactas sobre una página de tamaño físico predeterminado, normalmente A4 o Carta. Esa es precisamente la idea: Adobe lo creó en 1993 para que pudieras enviar un documento a cualquier persona y asegurarte de que se vería idéntico al original, independientemente de su dispositivo o software. Ábrelo en un teléfono y estarás viendo una versión encogida de algo diseñado para ser impreso.

El EPUB se adapta al lector. El PDF preserva el documento.

Dónde funciona realmente cada uno

La siguiente tabla cubre los dispositivos y aplicaciones que te vas a encontrar con más frecuencia:

Dispositivo / App EPUB PDF
Kindle (nativo) No (auto-convertido a KFX) Soporte básico
Apple Books
Kobo
Google Play Libros
Adobe Digital Editions
Navegador (sin plugin) No Sí (Chrome, Firefox, Edge)
Incluido en Windows No Sí (vía Edge)
Incluido en macOS Sí (Books) Sí (Vista Previa)
Impresión Deficiente Excelente
Tamaño de fuente ajustable No
Soporte para lector de pantalla Excelente Variable

Hay dos cosas que destacan aquí. Primero, ningún navegador abre archivos EPUB de forma nativa. Cualquier ordenador de escritorio puede abrir un PDF con lo que ya tiene instalado. El EPUB necesita una aplicación de lectura, lo cual está bien en un teléfono o un e-reader, pero añade un paso adicional para cualquiera que use un portátil.

Segundo, el caso del Kindle. El dispositivo no abre archivos EPUB directamente. Convierte el archivo a KFX, el formato propietario de Amazon, ya sea en el propio dispositivo o a través del servicio Send-to-Kindle. La conversión normalmente funciona, pero no es algo que puedas controlar tú mismo.

Lectura prolongada vs Documentos que deben mantener su forma

Para novelas, ensayos, guías, o cualquier texto pensado para ser leído de principio a fin en una pantalla: usa EPUB. El formato fue construido para esto. Los lectores pueden cambiar la tipografía, aumentar su tamaño, cambiar a una fuente adaptada a la dislexia, o poner un fondo oscuro. Como el PDF se renderiza a un tamaño fijo, nada de esto es posible.

Para los dueños de e-readers en particular, el PDF es una pésima opción. Kobo y Kindle se basan en texto adaptable (reflowable). Si cargas un PDF en una pantalla de tinta electrónica, estarás navegando por un documento que nunca fue pensado para ser leído de esa forma: tendrás que hacer zoom, desplazarte horizontalmente, y perderás el hilo de lectura constantemente.

La accesibilidad es otra diferencia clave. El EPUB es básicamente HTML por dentro, lo que significa que los lectores de pantalla lo manejan sin problemas. La accesibilidad de un PDF depende enteramente de cómo se etiquetó el archivo al crearlo, y la inmensa mayoría de los PDF no tienen etiquetas.

El PDF sigue siendo el rey para cualquier documento donde el diseño importa tanto como el contenido. Formularios, contratos, facturas, manuales de instrucciones: documentos donde algo se perdería o estropearía si la distribución visual cambiara. Un formulario de impuestos en EPUB sería inservible. Un acuerdo legal que tiene que verse idéntico en el dispositivo de todos los firmantes, necesita un PDF.

La impresión es el caso más claro: el EPUB no tiene el concepto de páginas, así que imprimir desde un lector EPUB produce resultados inconsistentes. El PDF se imprime exactamente como fue diseñado.

Convertir entre ambos formatos

Convertir de EPUB a PDF es el camino más fácil (puedes usar nuestra herramienta para convertir un EPUB a PDF). El convertidor transforma el contenido adaptable en páginas fijas, elige un tamaño de página y congela el diseño. El resultado es muy consistente. Lo que pierdes, claro está, es todo lo que hacía útil al EPUB. La adaptabilidad desaparece, y no hay manera limpia de recuperarla después.

La conversión de PDF a EPUB es más complicada, y los resultados a menudo decepcionan. El problema es estructural: los diseños fijos no fluyen fácilmente hacia un texto adaptable. Un PDF con varias columnas, barras laterales, citas destacadas e imágenes repartidas por toda la página, generará un EPUB desastroso. El texto fluirá en el orden incorrecto. Las leyendas aparecerán antes que sus imágenes. Las columnas se colapsarán formando bloques ilegibles.

Los PDF muy simples, compuestos sobre todo por texto, se convierten razonablemente bien: una novela en una sola columna, o un informe sencillo con un diseño mínimo. Pero los PDF complejos, como las revistas o los libros de texto, casi nunca sobreviven intactos a la conversión. Si esperas un resultado perfecto, probablemente te decepcionarás.

El mejor enfoque, cuando necesitas ambos formatos, es generar cada uno de ellos a partir del documento original (ya sea en Word, InDesign o Markdown). Convertir entre archivos ya finalizados será siempre un compromiso.

Elegir no es difícil una vez que entiendes los formatos

Para leer en una pantalla, y especialmente en un e-reader dedicado: escoge EPUB. Para compartir algo que tiene que verse exactamente igual para todos los que lo abran: usa PDF. Para enviar a un Kindle o un Kobo: manda el EPUB, el dispositivo hará el resto. Para enviar a una imprenta, a un abogado, o a alguien que deba firmar el documento: el PDF es la única opción.

El único caso en el que debes tener mucho cuidado es al convertir de PDF a EPUB. Funcionará si el documento de origen es muy simple. Pero cuando falla, no lo hace sutilmente. Comprueba siempre el resultado antes de enviarlo a nadie.

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